Fiston Mwanza Mujila nació en 1981 en Lubumbashi, República Democrática del Congo. Aunque escribe en francés, vive en Graz, Austria, donde enseña literatura africana y sigue explorando los límites del lenguaje. Su obra está profundamente influenciada por la música, especialmente el jazz, y por las tensiones de su país natal.
No se considera un escritor comprometido en el sentido clásico. Para él, la literatura no es un manifiesto político, sino una forma de canalizar el caos y convertirlo en ritmo.
Tranvía 83, su primera novela, marcó su irrupción en el panorama literario internacional con fuerza y originalidad. Escrita originalmente en francés y traducida a más de una docena de idiomas, esta obra fue galardonada con el prestigioso Etisalat Prize for Literature, convirtiendo a Mujila en el primer autor francófono en recibir dicho reconocimiento.
La ciudad sin nombre donde transcurre la historia es un personaje más: corrupta, sensual, hambrienta. El bar Tranvía 83 es su corazón palpitante, su confesionario sucio, su escenario de excesos. Allí se cruzan prostitutas, poetas, militares, oportunistas y soñadores. Todos buscan algo, aunque nadie sepa muy bien qué.
Lucien, el protagonista, es un escritor que quiere escribir “la novela que lo salve”. Pero ¿cómo se escribe la salvación en un lugar donde la palabra se prostituye tanto como los cuerpos? Su lucha es la de todos los que alguna vez han querido crear belleza en medio del desastre. Y Mujila lo retrata con una prosa que no pide permiso: se lanza, se agita, se repite, se desborda. Como el jazz. Como la vida cuando no hay reglas.
No es una lectura cómoda. Y eso es precisamente su fuerza. Tranvía 83 incomoda, seduce, irrita y fascina. Es un grito literario desde el sur del mundo, una bofetada a la narrativa occidental ordenada y pulcra. Mujila no quiere que leas: quiere que te pierdas.